Un estornudo aislado no suele ser motivo de preocupación, pero los estornudos frecuentes o repetidos durante varios días merecen atención para identificar la causa.

Causas más comunes
- Irritantes ambientales: polvo, perfumes, humo, arena para arenero muy perfumada o productos de limpieza fuertes.
- Infecciones respiratorias virales: como el herpesvirus o calicivirus felino, especialmente en gatos jóvenes o no vacunados.
- Cuerpo extraño en la nariz: más común en gatos con acceso al exterior, por ejemplo una brizna de hierba.
- Alergias: al polen, ácaros del polvo o algunos alimentos, similar a lo que ocurre en personas.
- Problemas dentales: una infección en la raíz de un diente superior puede provocar estornudos por proximidad a los senos nasales.
Señales que acompañan y preocupan más
Cuándo no es motivo de alarma
Un par de estornudos sueltos tras oler algo fuerte o al entrar en una habitación recién limpiada es completamente normal y no requiere intervención.
Cómo suele diagnosticar la causa el veterinario
Ante estornudos persistentes, el veterinario suele empezar por una exploración física completa de boca, dientes y nariz en busca de secreción, asimetrías o dolor. Según lo que encuentre, puede recomendar un análisis de sangre, un hisopado nasal para identificar virus o bacterias concretas, radiografías si sospecha un cuerpo extraño o un problema dental profundo, o una rinoscopia en casos poco claros. Muchas veces la exploración y la historia clínica del gato (edad, vacunación, acceso al exterior) ya orientan bastante el diagnóstico sin necesidad de más pruebas.
Tratamiento según la causa
El tratamiento varía según el origen, por lo que nunca conviene automedicar al gato. Ante una infección viral como el herpesvirus, el veterinario puede recetar suplementos como la L-lisina o, en casos más graves, un antiviral específico; las infecciones bacterianas secundarias se tratan con antibióticos. Si la causa es alérgica, lo principal es identificar y retirar el desencadenante; y si es dental, el tratamiento pasa por una limpieza bucal o la extracción de la pieza afectada.
Gatos con más riesgo de estornudar con frecuencia
Algunos gatos son más propensos a los estornudos por su anatomía o su situación vital. Las razas de cara achatada o braquicéfalas, como el persa o el himalayo, tienen las vías nasales más estrechas y curvadas. Los gatitos y los gatos mayores, con el sistema inmunitario menos fuerte, también tienden a resfriarse con más frecuencia. Y en hogares con varios gatos sin vacunar, los virus respiratorios se transmiten con facilidad de uno a otro.
Cómo reducir los irritantes en casa
- Opta por arena para el arenero sin perfume ni polvo excesivo.
- Evita usar ambientadores en spray, incienso o velas aromáticas cerca de las zonas donde el gato pasa más tiempo.
- Ventila la casa a diario y aspira con regularidad para reducir el polvo acumulado.
- Elige productos de limpieza sin aroma fuerte para las superficies que el gato frecuenta.
- Mantén al día las revisiones dentales, ya que los problemas bucales son una causa de estornudos que pasa fácilmente desapercibida.
Conclusión
Los estornudos ocasionales suelen deberse a irritantes pasajeros, pero si se repiten durante varios días o vienen acompañados de otros síntomas, conviene una revisión veterinaria para descartar una infección respiratoria.
Fuentes
Preguntas frecuentes
¿Es normal que un gato estornude varias veces seguidas?
Unos pocos estornudos aislados, sobre todo tras oler algo fuerte, son normales. Si se repiten en ráfagas varias veces al día durante más de dos o tres días, o van acompañados de mucosidad o letargo, conviene consultar al veterinario.
¿Los estornudos de un gato se contagian a otros gatos?
Sí, cuando la causa es una infección viral como el herpesvirus o el calicivirus felino, el contagio entre gatos es fácil, especialmente en hogares con varios gatos o si alguno no está vacunado. En esos casos conviene mantener separado al gato afectado mientras dure el episodio.
¿Pueden los estornudos de mi gato contagiarme a mí?
No. Los virus respiratorios felinos más comunes, como el herpesvirus y el calicivirus, son específicos de los gatos y no se transmiten a las personas.